En la República Dominicana, este mes de noviembre los profesionales de la arquitectura conmemoramos el 120 aniversario del natalicio de Guillermo González Sánchez, una de las principales figuras de la arquitectura moderna de nuestro país. Arquitexto se une a la Escuela de Arquitectura de Unibe y a la plataforma Archipiélago con la edición limitada de la colección Guillermo 120, un conjunto de nueve láminas de obras modernas de González, y con un micrositio en el que incluimos los artículos de esta edición especial y todos los dibujos, croquis y abstracciones preparados por el grupo de 30 estudiantes de la asignatura Teoría de la Arquitectura, complementados con ensayos, fotografías (algunas poco conocidas) y enlaces de referencia sobre publicaciones y audiovisuales que versan sobre la vida y obra de esta figura señera de la modernidad latinoamericana.


En sus 70 años de vida, Guillermo González Sánchez fue autor de más de medio centenar de edificaciones públicas, obras urbanas y residencias, de las cuales muchas se constituyen en hitos de la arquitectura dominicana del siglo XX. Forma parte del grupo que sobresale dentro de la generación de arquitectos modernos latinoamericanos, junto con Henry Klumb, Osvaldo Toro y Miguel Ferrer, de Puerto Rico, Mario Romañach y Ricardo Porro, de Cuba, Carlos Villanueva, de Venezuela, Rogelio Salmona, Germán Samper y Guillermo Bermúdez, de Colombia, entre muchos otros maestros de la arquitectura que, formados en Europa y Estados Unidos y siguiendo los criterios modernistas universales, crearon estilos propios, se apropiaron de los conceptos esenciales del movimiento y los adaptaron a las condiciones reales de los países caribeños, más allá de su posición geográfica y clima, relacionados por vínculos históricos y culturales que no escapan a la producción arquitectónica y urbana, pieza clave de la modernización física y política de sus respectivos países.
 

En las obras de González se destaca indiscutiblemente su formación clásica, que se manifiesta en el manejo de las proporciones, la composición volumétrica, la distribución de los espacios y la sensibilidad al arte; y su dimensión urbana, expresada en la composición axial, los hitos verticales, la presencia del agua y de esculturas, la suavidad de las esquinas, el manejo de las vistas y la atención a los accesos. Los preceptos y expresiones puras desarrollados en las primeras obras fueron cambiando y dieron paso a formas y elementos espaciales adaptados a las condiciones climáticas y sociales de la región: la integración interior-exterior, el vínculo con la naturaleza, el tamizado de la luz, los espacios sombreados y la primacía de los espacios sociales, entre otros aspectos.
 

Se puede resumir que la arquitectura de González es una síntesis de las experiencias culturales obtenidas en su Caribe natal así como por el entusiasmo por la lectura y sus estudios, viajes y estadías en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica, específicamente Brasil.
 

La iniciativa Guillermo 120 se enmarca en el interés de sus creadores y auspiciadores de despertar en un público más amplio, más allá del especializado, un mayor interés por la modernidad y un entendimiento amplio e inclusivo del concepto de monumento y de patrimonio que permita reconocer que la arquitectura del siglo XX es valiosa y, por tanto, que es necesario que se extienda la protección y las acciones de salvaguarda del patrimonio arquitectónico más allá de los centros históricos tradicionales.
 

Por último, entendemos esta conmemoración y este esfuerzo editorial como una oportunidad para presentar a las actuales y nuevas generaciones el universo inspirador de la arquitectura moderna del Caribe, de modo que favorezca la producción de una arquitectura contemporánea apropiada y de calidad adaptada al contexto caribeño.

Arte final Lamina 29 oct.jpg